viernes, 26 de febrero de 2010

Un arquitecto medio gallego



Y no ultilizo el término gallego de manera peyorativa como la jocosa Rosa Díez (¿la votará algún gallego en las próximas elecciones?), sino literal. El País publica hoy una entrevista a David Chipperfield, quien se hizo una casa en Corrubedo (en la foto). Al británico le he tildado aquí de soso y aburrido (que conste que también he alabado su bloque de viviendas sociales en Madrid y el Veles e Vents de Valencia), pero he de admitir que la entrevista es todo menos aburrida: habla claro, no elude temas conflictivos, pone el dedo en la llaga y se le entiende todo, algo no muy frecuente entre los superstars. Defiende su arquitectura (una arquitectura "de ideas") frente a la "arquitectura espectáculo" aunque reconoce que ésta ha logrado la popularización de la disciplina. Copio y pego:
-Lo preocupante es que la arquitectura actual parece más interesada en inventar formas que en reexaminar tipologías.
-Prestar atención a edificios extravagantes es más fácil que mirar donde la arquitectura puede realmente cambiar las ciudades: en las viviendas y las infraestructuras.
-Es una pena que los únicos lugares protegidos de España sean los parques naturales y ahora, tras destrozarla, la costa.
-La arquitectura que me interesa es la que puedes disfrutar tanto como ignorar.
-Ése [la Ciudad de la Justicia de Barcelona] fue un proyecto muy difícil. Debes hacer los dibujos en tres meses porque hay elecciones. Luego debes parar. A continuación, redibujar porque el nuevo partido quiere hacer suyo el diseño. No hay un cliente real en esas situaciones. Sólo presión. La Ciudad de la Justicia de Barcelona fue un niño sin padres. Y esos niños son difíciles de criar. (guiño triple a Eisenman y su Ciudad de la Cultura de Galicia).

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